

Una persiana exterior puede atascarse, bajar de forma desigual o quedar bloqueada por el desgaste de sus piezas, la suciedad acumulada o un fallo en el sistema de accionamiento. Revisamos el eje, las guías, el mecanismo de subida y los elementos de fijación para localizar la causa. Reparamos las piezas dañadas, corregimos desajustes y comprobamos que la persiana se mueva con suavidad, estabilidad y seguridad, evitando esfuerzos innecesarios que puedan provocar nuevas averías. Para un uso seguro.
Un motor desgastado puede perder fuerza, funcionar lentamente, detenerse durante el recorrido o provocar bloqueos frecuentes.
Comprobamos el estado del motor y del mecanismo de la persiana. Cuando la reparación no es posible o rentable, instalamos un motor nuevo adaptado al tamaño, peso y frecuencia de uso de la persiana.


Los flejes y tirantes unen el paño de la persiana con el eje y soportan el esfuerzo producido durante cada apertura y cierre. Cuando se rompen, se deforman o pierden firmeza, la persiana puede quedar inclinada, soltarse del eje o no subir correctamente. Retiramos los elementos dañados, instalamos repuestos adecuados y revisamos su distribución para que el peso quede equilibrado. También comprobamos el eje y las primeras lamas para asegurar una unión firme, uniforme y resistente. En todo momento.
Las lamas dañadas pueden provocar roces, huecos, bloqueos o una bajada poco uniforme de la persiana. Este problema suele aparecer por golpes, desgaste, deformaciones o salidas de las guías. Sustituimos únicamente las lamas afectadas cuando el resto del paño se encuentra en buen estado, utilizando piezas compatibles en medida y perfil. Después revisamos las guías, el alineado y el recorrido completo de la persiana para confirmar que sube y baja correctamente y reducir el riesgo de nuevos atascos.

