
Selección de motores según tamaño y peso de la puerta
Elegir un motor para una puerta automática exige más que conocer el peso aproximado. La longitud, el tipo de movimiento, la fricción, la frecuencia de uso, el viento, la pendiente y el estado mecánico cambian el esfuerzo que debe entregar el automatismo. Un equipo subdimensionado se calienta y se detiene; uno excesivo puede aplicar fuerzas innecesarias y dificultar una detección sensible. La selección profesional combina medidas, pruebas manuales y condiciones reales del acceso.
La puerta debe estar reparada y alineada antes de calcular. Una rueda bloqueada o un muelle roto aumenta artificialmente la carga y llevaría a elegir un motor más grande sin resolver el problema. Se evalúa la resistencia después de limpiar, ajustar y equilibrar. El resultado permite distinguir el peso físico de la fuerza necesaria para moverlo.
Identificación del tipo de puerta
Una puerta corredera desplaza su peso sobre ruedas o carros y necesita un motor que venza la resistencia de rodadura y la pendiente. Una batiente gira alrededor de bisagras y el esfuerzo depende del ancho, la posición del actuador y el viento. Una seccional o basculante debe estar compensada por muelles. Una persiana enrollable necesita par en función del peso y del diámetro del rollo. Cada sistema utiliza datos y unidades diferentes.
También se determina si la instalación es residencial, comunitaria, comercial o industrial. El tipo de uso define el ciclo de trabajo, la velocidad, la capacidad térmica y la necesidad de maniobras consecutivas. Un motor que mueve correctamente una puerta unas pocas veces al día puede no soportar una hora punta con entradas continuas.
Medición del tamaño y del peso
Se miden ancho, altura, longitud de hoja y recorrido. El peso se obtiene de documentación, componentes o una estimación según material, perfil, paneles, vidrio, aislamiento y accesorios. Las cerraduras, faldones, iluminación y refuerzos se incluyen. En puertas dobles se calcula cada hoja por separado. La distribución del peso importa tanto como la cifra total.
En una corredera se observa si todas las ruedas comparten carga. En batientes se evalúa el centro de gravedad y la distancia a la bisagra. En puertas de garaje se comprueba el peso residual después del equilibrio. En persianas, el diámetro aumenta al enrollarse y modifica el par. Las medidas se relacionan con la geometría del mecanismo.
Resistencia real al movimiento
La prueba manual revela carriles irregulares, bisagras duras, guías estrechas y cambios de carga. Se recorre toda la trayectoria y se compara apertura con cierre. Una pendiente o un viento dominante puede aumentar el esfuerzo en una dirección. El motor se selecciona para la condición más exigente normal, pero no para superar una avería o una obstrucción.
Las aceleraciones y desaceleraciones también requieren par. Una hoja larga tiene mayor inercia y puede flexionar si se mueve demasiado rápido. El cálculo deja margen para suciedad normal, bajas temperaturas y envejecimiento sin aceptar una resistencia anormal. La estructura debe mantenerse dentro de la capacidad mecánica del motor y de sus soportes.
Ciclo de trabajo y temperatura
El ciclo indica cuánto tiempo puede trabajar el motor respecto al tiempo de descanso. Se estiman maniobras por hora, duración del recorrido y concentraciones en horas punta. En comunidades, parkings y naves se considera el peor periodo, no solo la media diaria. Un equipo con ciclo insuficiente activa la protección térmica y deja el acceso parado aunque su fuerza nominal parezca adecuada.
La temperatura ambiente y la ventilación afectan al rendimiento. Una carcasa expuesta al sol, un cuarto sin ventilación o el frío intenso pueden cambiar los límites. Se elige un equipo preparado para el entorno y se deja espacio para disipación. Las fuentes, centrales y baterías también deben soportar la intensidad de uso.
Viento y superficie de las hojas
En puertas batientes, una hoja cerrada de chapa o madera actúa como una vela. El viento genera un esfuerzo que aumenta con la superficie y la distancia a las bisagras. Se analiza la exposición, la orientación y la posibilidad de ráfagas. Un actuador elegido solo por peso puede ser insuficiente. Los pilares, bisagras y soportes también deben resistir estas cargas.
En correderas el viento carga la guía superior y aumenta la fricción lateral. En barreras afecta a brazos largos y faldones. La velocidad se adapta para reducir flexión e impactos. No se aumenta la fuerza sin comprobar la estabilidad de la estructura y la detección de obstáculos.
Par, empuje y velocidad
Cada tecnología expresa capacidad de forma diferente: peso máximo, par en newton metro, empuje en newtons o superficie. Estas cifras se interpretan junto con la geometría. Un actuador lineal puede ofrecer mucho empuje, pero si las cotas son incorrectas necesitará más fuerza y reducirá el ángulo. Un motor tubular debe generar par suficiente en el mayor diámetro de enrollamiento.
La velocidad se elige sin sacrificar control. Un movimiento rápido aumenta la energía y la distancia de parada. La desaceleración y el encoder mejoran precisión, pero no compensan un motor pequeño. Se busca un equilibrio entre tiempo de acceso, esfuerzo, ruido y vida útil.
Alimentación y respaldo
Se comprueba la alimentación disponible, la distancia del cable y la protección. Los sistemas de baja tensión pueden ofrecer baterías y control preciso, mientras que otros equipos utilizan red directa o trifásica para cargas intensivas. La elección considera consumo, transformador, central y accesorios. Los cables se dimensionan para evitar caídas durante el arranque.
Si el acceso debe funcionar durante cortes, se valora batería, alimentación de emergencia o desbloqueo manual. El respaldo debe mover la carga real y mantener sensores y central. En una única entrada, el mecanismo de desbloqueo exterior es esencial. La solución se prueba antes de poner en servicio.
Central, sensores y funciones necesarias
El motor se selecciona junto con su central y no como una pieza aislada. Se definen fotocélulas, bandas, lazos, cerraduras, mandos, Wi-Fi, iluminación y apertura parcial. La placa debe disponer de entradas, salidas y capacidad suficientes. La fuerza, velocidad y recorrido deben poder ajustarse al tipo de puerta.
La disponibilidad de repuestos, servicio y documentación influye en la vida útil. Un equipo adecuado pero difícil de mantener puede generar problemas futuros. Se comprueba la compatibilidad con controles existentes y la posibilidad de gestionar usuarios. Las funciones se eligen por necesidad real, no solo por cantidad.
Margen de seguridad y validación
Se deja un margen razonable sobre la carga normal, pero se evita sobredimensionar de forma innecesaria. Los soportes, cremalleras, bisagras y estructura se verifican para transmitir el par. Después de instalar se mide consumo, temperatura y comportamiento. Si el equipo trabaja cerca de su límite en condiciones normales, se revisa la selección o la mecánica.
Las pruebas incluyen ciclos consecutivos, viento o carga cuando es posible, detección de obstáculos y recuperación tras corte. El motor debe mantener velocidad, posiciones y seguridad. La documentación del cálculo y los parámetros ayuda a futuras reparaciones y ampliaciones.
Consulta nuestras soluciones de motorización en la página de servicios para puertas automáticas. El motor se elige según medidas, carga, geometría y uso, no solo por una cifra del catálogo.
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