
Soldadura de elementos de puertas correderas
La estructura de una puerta corredera transmite su peso y el esfuerzo del motor a través del bastidor, los soportes de ruedas, las placas de cremallera, los topes y la guía. Una fisura o una unión abierta modifica esta distribución y puede hacer que la hoja se incline, vibre o pierda rigidez. La soldadura debe recuperar la continuidad estructural sin consolidar una deformación ni crear un nuevo punto de tensión junto a la reparación.
Antes de soldar se determina la causa: impacto, corrosión, rueda bloqueada, soporte flojo, cremallera desalineada o esfuerzo excesivo del automatismo. Si la causa permanece, la unión volverá a abrirse. Se inspecciona el conjunto completo y se mide la geometría de la hoja, el carril y los puntos de apoyo.
Zonas que suelen presentar daños
Las fisuras aparecen con frecuencia alrededor de soportes de ruedas, travesaños inferiores, uniones del bastidor, placas de cremallera y topes. También pueden soltarse refuerzos, guías superiores o receptores de cierre. En perfiles huecos, la corrosión interior reduce el espesor sin ser visible hasta retirar pintura y óxido.
Después de un golpe se revisan soldaduras cercanas, porque la deformación suele distribuirse. Una placa puede parecer intacta y haber desplazado el perfil. Se comprueban diagonales, verticalidad y altura de la hoja. El material sano disponible determina si la zona puede repararse o necesita una sección nueva.
Aseguramiento y recuperación de la posición
La puerta se desconecta del automatismo y se sostiene con equipos adecuados. No se suelda un soporte mientras recibe el peso de la hoja. Se transfieren las cargas a apoyos temporales y se comprueban nivel, diagonales y relación con carril y guía. Cuando existe una deformación, se corrige gradualmente antes de fijar las piezas.
La cremallera, el motor y los cables se retiran o protegen. La electrónica queda aislada y la masa de soldadura se coloca cerca de la zona para evitar el paso de corriente por rodamientos, reductor o central. La hoja permanece inmovilizada durante el calentamiento y el enfriamiento.
Preparación del metal
Se eliminan pintura, grasa, óxido y cordones deteriorados hasta encontrar metal sano. La grieta se prepara para permitir una unión con penetración suficiente y no solo una capa superficial. Los perfiles se ajustan y se mantienen en posición. El procedimiento se adapta al material y al espesor para evitar perforaciones o una aportación de calor excesiva.
Las superficies galvanizadas requieren limpieza y protección posterior. Se toman precauciones frente a humos y se revisa el interior de perfiles. Si el metal está muy reducido por corrosión, se sustituye el tramo. Soldar sobre material debilitado puede ofrecer una apariencia correcta sin recuperar capacidad.
Refuerzos y sustitución de secciones
Los refuerzos se diseñan para repartir la carga y se apoyan sobre una longitud suficiente. No deben interferir con ruedas, guías, cremalleras o topes. En soportes de motor o cremallera se conservan las cotas. Los extremos se integran gradualmente para no concentrar esfuerzos en una nueva línea.
Cuando una sección está aplastada o corroída, se retira y se coloca un perfil compatible en forma, espesor y resistencia. Las uniones se sitúan fuera de los puntos de máxima carga cuando es posible. El nuevo tramo queda alineado con el bastidor y permite mantener drenajes y protección interior.
Control del calor y de la geometría
Se utilizan puntos y cordones alternos para repartir el calor. Las medidas se comprueban durante el proceso. Una puerta larga puede curvarse por la contracción de una soldadura continua en un solo lado. Las sujeciones mantienen la posición hasta que el conjunto se enfría de forma controlada.
Después se inspeccionan poros, grietas, falta de fusión y deformación. Se eliminan proyecciones que puedan rozar cables o ruedas. Las diagonales, la verticalidad y la altura se miden de nuevo. La unión debe mantener la estructura sin depender de la presión de la guía o del motor.
Protección y montaje de componentes
Las zonas reparadas se limpian y reciben protección anticorrosiva. Los perfiles huecos se sellan correctamente sin bloquear drenajes. Se reinstalan ruedas, carros, cremallera, guía y topes. Los tornillos quedan firmes y las piezas accesibles para mantenimiento.
La puerta se baja sobre sus apoyos y se comprueba el reparto de peso. La guía superior estabiliza sin cargar la hoja. La cremallera mantiene una holgura uniforme con el piñón. Si la reparación cambió ligeramente la altura, se reajustan los finales y la transmisión antes de conectar el automatismo.
Pruebas de funcionamiento
Se realiza primero un recorrido manual completo. La puerta no debe presentar puntos duros ni cambios de altura. Después se conecta el motor y se observan ruido, consumo, engrane y desaceleración. Los topes y finales detienen en posiciones seguras y las fotocélulas actúan durante el cierre.
Tras varios ciclos se inspeccionan soldaduras, fijaciones y soportes. No debe aparecer movimiento ni fisuras. Una revisión posterior es recomendable cuando la reparación sigue a un impacto importante. La estructura reparada debe permitir que el motor trabaje sin compensar una geometría defectuosa.
Consulta otros trabajos de carriles, ruedas, cremalleras y motores en nuestra página de servicios para puertas correderas. La soldadura se realiza después de asegurar la hoja y corregir la causa del daño.
Solicita una valoración de la estructura
Si observas una fisura, una placa suelta o una deformación después de un golpe, detén el motor. Envía fotografías generales y de detalle mediante nuestra página de contacto. Una inspección permite decidir entre soldar, reforzar o sustituir la sección dañada.
